Diez consejos para una buena entrevista

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Por José Guillermo Alvarado R (Perú), Director General para Perú y Colombia PLAT Comunicación.

A finales del mes de abril de 2014, fuimos testigos de cómo la esposa de un presidente se dejó llevar por el impulso de la amistad que habría mantenido en sus épocas universitarias con el periodista de una conocida revista social local. Con ello, vimos cómo una buena oportunidad para reforzar su perfil se convirtió en casi una lucha de poderes: el político versus el periodístico.

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Al margen de las anécdotas surgidas alrededor, este caso nos llevó a reflexionar sobre la importancia de la formación de un vocero para enfrentarse con éxito al encuentro con un medio, sea cual sea. Sí, lo que en el campo de las Relaciones Públicas se conoce como Media Training.

A partir de esas reflexiones, nos animamos a compartir con ustedes, diez consejos o pautas para llevar a cabo una buena entrevista, a fin de que no les ocurra lo mismo y puedan salir airosos del proceso que implica el encuentro con un medio.

– Mensajes básicos claros. Suele ocurrir que el ejecutivo que brinda una entrevista sin ningún tipo de asesoría o preparación no necesariamente queda conformes con el texto de la nota, pues considera que el periodista tergiversó o no publicó lo que esperaban.

En realidad el problema es que, en la mayoría de estos casos, el entrevistado no definió los mensajes clave que debía reforzar en la entrevista, brindó más cifras o datos que los necesarios, y generó de esta manera una confusión en el periodista. La precisión es clave.

– Conocer al medio
No es lo mismo un medio impreso que una web o que una radio. Y no es lo mismo un diario que el otro. Y no es lo mismo una sección o programa dentro del medio que otro. Hay entrevistadores incisivos y preparados. Y los hay laxos y relajados. Por ello, es importante que se tenga un perfil del medio y del periodista. Esta información también es muy útil al momento de definir los mensajes clave.

– El especialista es usted
Se dice comúnmente que un periodista es un mar de conocimientos pero con un centímetro de profundidad. Si bien puede informarse sobre un tema o hacer una investigación previa, nunca llegará a ser un experto. Por ello decimos que nadie domina su tema más que usted. Pero, si bien hay que estar seguros, no hay que hacer alarde, creerse más o ser muy técnico en las respuestas.

– El periodista hace su trabajo
El periodista es un profesional, y acude a la entrevista como tal, por más amistad que pueda haber de por medio. Y a la vez tiene parámetros y orientaciones en función de los intereses de sus lectores, oyentes o televidentes, y del medio para el que trabaja. Con lo cual, si es incisivo, no lo deja responder o incluso se exalta, no se lo tome como personal, pues simplemente está haciendo su trabajo.

– El “off the record” NO existe
El periodista acude a su oficina o al lugar donde se acordó la cita para llevar a cabo una entrevista, y por tanto para obtener información útil, veraz y sobre todo de interés para sus lectores. Entonces, podrá publicar todo lo que se le diga. Si no quiere que algún dato se haga público, simplemente no lo brinde.

– Evitar debates
Las confluencias de voceros con posiciones encontradas en sets de radio o televisión pueden darle un buen rating al medio, pero aportan poco en la información de los oyentes y en el posicionamiento de los mensajes definidos como claves. Lo que era una oportunidad en un medio se convierte en un diálogo de sordos. Por ello es mejor evitar confrontaciones de este tipo.

– Ensayar y ensayar
Siempre se aprende algo nuevo. Siempre hay algo que mejorar. Los políticos más duchos practican sus discursos e intervenciones hasta frente al espejo de un baño. Pero mejor si usted lo hace simulando una entrevista en televisión, con ejercicios con diferentes niveles de dificultad y bajo la supervisión y análisis de un profesional.

– Vestir cómodo
Muchos ejecutivos prefieren ponerse una camisa de estreno o zapatos nuevos cuando va a una entrevista en televisión. Sin comprender que, al ser la situación más tensa a la que pueda exponerse un vocero (no político, al menos), debe estar concentrado en sus mensajes y en seguir el hilo de la conversación, en lugar de sufrir con el excesivo almidón del cuello de la camisa o con lo ajustados que pueden estar sus pies.

– Paciencia y buen humor
Hay muchos factores por los que un periodista puede llegar tarde a la cita pactada para la entrevista: el tráfico, una comisión que se extendió más de la cuenta, o hasta algún despiste o desprogramación de la agenda. Incluso se dan casos en los que la entrevista tiene que reprogramarse. Y eso puede ocurrir una, dos o tres veces. Pero hay que ser pacientes y comprender la labor periodística. Y no perder la sonrisa, eso también es importante.

– No bajar la guardia
Esto es lo que hizo esa esposa de presidente que ha dado pie a este artículo: se confió en que el periodista era un viejo conocido, habló de más y el periodista supo aprovechar la información que pudo obtener de ella para contribuir en la venta de más ediciones de la revista. Por ello, manténgase siempre alerta. Y recuerde siempre que una buena entrevista es tan eficaz como un proceso de venta de su producto o servicio.

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