Un mall en las afueras de Lima

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Por Liliana Mascaró – Arquitecta de DISTAEBAN SAC- ADP CREATIONS

La arquitectura siempre ha estado ligada al individuo como parte de su modo de expresar su forma de vida y su interrelación con la sociedad. Siendo una de las artes donde más podemos entender y conocer su modo de vivir, se puede decir que dentro de ella hay tipologías, las cuales con el surgimiento y crecimiento de las ciudades se diversifican.

La actividad comercial es un factor importante para el crecimiento económico sostenido de las ciudades, es generadora de trabajo pues demanda muchas actividades dentro del medio urbano: el transportar, almacenar, seleccionar,etc.

Las propuestas arquitectónicas actuales buscan que los Centros Comerciales se conviertan en ejes dinámicos que han desplazado a las plazas y mercados en su función de reunión de personas.

El ir a comprar hoy es un evento, una actividad de intercambio importante en la vida de todo individuo, ya no solo un tema de mero abastecimiento; sino más bien una oportunidad donde se mezcla el abastecimiento de productos de necesidad, productos de lujo o mejoramiento de la calidad de vida y de generación de comodidad y de distracción pasiva.

Por ello se busca un adecuado diseño arquitectónico que permita maximizar el uso del
espacio, facilitar un creciente y fluido tránsito de usuarios a la mayoría de tiendas y la mejor presentación. También se busca brindar la mayor cantidad de servicio y entretenimientos, incluyendo en su repertorio discotecas,cines, restaurantes y otras tiendas de venta especializada.

La tendencia actual es que el diseño de los centros comerciales permita la expansión futura para la construcción de Hoteles, Centros de Convención, Salas de exhibición y otros.

El problema actual radica en que muchos de los centros comerciales que actualmente existen se ubican muy en el centro de la ciudad o en zonas sub-urbanas con cierto poder adquisitivo y se ha dejado de lado zonas periféricas como Puente Piedra, Carabayllo y Ancón; los pobladores de estas zonas deben trasladarse a distritos más céntricos como Los Olivos o al mismo Centro de Lima para poder realizar sus compras o tener momentos de esparcimiento.

Esta situación genera largos viajes interdistritales a lo largo de las principales vías metropolitanas, generando una sobrecarga en el tráfico de las mismas, polución y problemas de embotellamiento en horas punta. En muchos casos las visitas a los centros comerciales se postergan por falta de tiempo, ya que toma mucho llegar al C.C. y de regreso más aún.

La existencia de una oferta limitada en cuanto puntos de esparcimiento o diversión puede
generar la saturación o colapso de dichos servicios existentes, privando de ello a algunos
individuos o incluso generando que se rebase los límites de aforo permitidos por los locales, dando pie a problemas de seguridad en los usuarios y convirtiendo estos pocos centros comerciales y de esparcimiento en bombas de tiempo.

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